
AGENCIA MANACORNOTICIAS 23/08/2026 - 19:06:49 | ![]() ![]() |

![]() | Pedimos menos turismo, menos saturación y una Mallorca más habitable. Sin embargo, hemos incorporado a nuestra propia vida el ritmo acelerado que criticamos. Queremos recuperar la isla de la calma, pero apenas nos concedemos tiempo |
Cuando el cerebro y el corazón dialogan. Por Antònia Febrer Santandreu. Escribo estas reflexiones en castellano para que puedan llegar a más personas y ser entendidas en el sentido con el que nacieron. Mis palabras nunca surgieron del deseo de hablar mal de nadie ni de juzgar a persona alguna. Mi reflexión era política y ciudadana: cómo se toman las decisiones, qué proyecto necesita Manacor y qué personas y equipos pueden trabajar para hacerlo realidad.
Valorar una candidatura política no significa juzgar como ser humano a quien la encabeza. Significa preguntarse por el proyecto, la preparación, el equipo y la manera de entender el servicio público. Son cuestiones que deberían poder plantearse con naturalidad en cualquier sociedad democrática. La situación no es exclusiva de Manacor. En el conjunto de España tenemos cada vez más partidos políticos y, para muchos ciudadanos, decidir a quién votar se ha convertido en un auténtico guirigay. Las siglas se multiplican, las alianzas cambian y las diferencias entre los proyectos no siempre están claras. Quizá por eso deberíamos prestar más atención a las personas, a los equipos y a su forma de trabajar, sin dejar de escuchar las preguntas incómodas que también forman parte de la vida cotidiana.
La política, tal como yo la entiendo, consiste en trabajar por la sociedad, afrontar problemas complejos y contribuir a que avance, aunque sea a paso lento pero firme. No quiero formar parte de ningún partido ni ocupar ningún cargo. Mi etapa en la política activa pasó, pero no mi interés por una materia en la que conviven la educación, la economía, la legislación, la sanidad, los servicios sociales, la vivienda, la seguridad, la cultura, el urbanismo y el medio ambiente. Dejar la primera línea no obliga a abandonar el pensamiento.
Con el paso de los años he aprendido que una misma situación puede ser vivida de maneras completamente diferentes. Los hechos pueden ser comunes, pero la experiencia nunca es idéntica. Cada persona observa la realidad desde su propia historia, condicionada por la educación recibida, la familia, las oportunidades, las pérdidas, los aciertos, los errores, los miedos y los aprendizajes acumulados.
Podemos valorar decisiones y señalar sus consecuencias. Lo que no deberíamos hacer es dictar sentencia sobre alguien a partir de un episodio o de una interpretación parcial de su vida. Todos tenemos un pasado, vivimos un presente y tratamos de construir un futuro, pero nadie conoce por completo las circunstancias que otra persona tuvo que afrontar. Juzgar una vida desde fuera, conociendo únicamente algunos fragmentos, se parece demasiado a leer unas pocas páginas de un libro y pretender explicar toda la historia.
El pasado debería ser una escuela, no una prisión. Nos ayuda a comprender quiénes fuimos y cómo hemos llegado hasta aquí, pero no debería condenarnos a permanecer eternamente en el mismo lugar. A veces confundimos la coherencia con no cambiar nunca de opinión. Sin embargo, las personas aprendemos, evolucionamos y contemplamos la realidad desde perspectivas nuevas.
Cambiar de opinión después de haber reflexionado puede ser un ejercicio de coherencia. Mantener una postura únicamente por orgullo, miedo o conveniencia puede ser, en cambio, una forma de incoherencia. La verdadera coherencia consiste en procurar que exista una relación honesta entre lo que pensamos, lo que decimos y lo que hacemos.
Ahora que he superado la barrera de los cincuenta, reconozco que el miedo al qué dirán pesa bastante menos. No porque esta edad conceda permiso para hablar sin consideración, sino porque el tiempo ayuda a distinguir lo esencial de aquello que únicamente produce ruido. Admiro algunos principios de la filosofía oriental, especialmente su búsqueda del equilibrio. El cerebro nos ayuda a analizar la realidad; el corazón aporta sensibilidad, humanidad y sentido. El pensamiento sin sentimiento puede volverse frío, mientras que la emoción sin reflexión puede conducirnos a actuar impulsivamente. Las mejores decisiones suelen nacer cuando cerebro y corazón aprenden a dialogar.
También deberíamos escuchar más a nuestros mayores. No porque la edad convierta a nadie en infalible, sino porque quien ha recorrido un camino largo puede advertirnos de algo que todavía no hemos sabido ver. Una sociedad que deja de escuchar a sus mayores pierde una parte importante de su memoria. Nuestros antepasados conocían los vientos, las lluvias, las estaciones, los cultivos y los ritmos de la naturaleza. Sabían leer las señales del cielo y relacionarlas con lo que ocurría en la tierra porque su vida dependía de mantener ese vínculo. Nosotros hemos ganado tecnología, velocidad y comodidad, pero quizá hemos perdido capacidad de observación y discernimiento, así como parte de esa conexión esencial entre el cielo y la tierra. Pedimos menos turismo, menos saturación y una Mallorca más habitable. Sin embargo, hemos incorporado a nuestra propia vida el ritmo acelerado que criticamos. Queremos recuperar la isla de la calma, pero apenas nos concedemos tiempo para detenernos, mirar alrededor y preguntarnos hacia dónde vamos.
La política también debería recuperar esa pausa. Antes de llenar Manacor de nuevas siglas, estrategias y nombres, deberíamos preguntarnos qué municipio queremos, cómo deseamos vivir y qué personas pueden trabajar juntas para conseguirlo. Mis comentarios nacieron de esa inquietud. Podemos pensar de manera diferente e incluso equivocarnos, pero deberíamos conservar la capacidad de escucharnos sin convertir cada discrepancia en una batalla personal. Manacor no necesita más ruido. Necesita conversación, equipos preparados y personas capaces de unir experiencia y renovación, pasado y futuro, cerebro y corazón. Quizá haya llegado el momento de detenernos, observar mejor nuestro alrededor y aprender a vivir y trabajar con mayor coherencia. Salud y armonía.


- La XXVI Trobada de Pintores i Pintors omple d'art i creativitat Cala Figuera
- Grupo Maca de Castro, Santi Taura, Übeck, 4 Kilos, Can Axartell o Ribas, protagonistas de ‘El Tie-Break: Vinos y Tapas’ en la octava edición del Rafa Nadal Open by Movistar
- Transavia Francia operará por primera vez durante el invierno su ruta entre Palma de Mallorca y Lyon
- La oferta de habitaciones se dispara un 12% y el precio se queda casi plano en el segundo trimestre
- Editorial: Los partidos políticos a diferencia de una empresa, no buscan un lucro económico ni comercial, sino participar en la vida democrática y gobernar las instituciones públicas, ejemplo Manacor
- Carta al director: “Soy un asiduo de los baños en la playa de Porto Cristo, cada día cuando dejo la toalla en la arena me vio obligado a retirar decenas de colillas de tabaco, las que me afectan y las que me rodean”
- Coalició per Mallorca: manifesta el seu respecte absolut per la legalitat del procés concursal i pels drets dels creditors, però considera que el futur de Carob transcendeix una simple operació empresarial
- Per tancar l’estiu, hem preparat un darrer concert divendres 28 d’agost a les 21.30 hores amb el duet molt arrelat a Cala Morlanda: SEMBRANT VEUS, l'Associació de Veïns
- CONFERENCIA SOBRE LA LAGARTIJA IBICENCA Y EL GRAN PROBLEMA CON LAS SERPIENTES
- Santanyí celebra una mostra de ball popular amb les actuacions de Tall de Vermadors, Sa Trencadissa i Arrels a l’Antigor
2


























Sí
No


















